Tenemos 17 años de un régimen autócrata que se ha disfrazado con todas las mentiras necesarias para poder mantenerse en el poder.
Por un lado le miente a la comunidad internacional en todas
las instancias y hasta montando shows para defender una forma de maltratar la
democracia en el supuesto beneficio de un pueblo.
Pero a lo interno lo ha hecho, durante todo este tiempo,
enfilando su batería propagandística hacia una galería dispuesta a comprar el
mensaje del gobierno benefactor que mantiene, con el esfuerzo de otros, a unos vagos
que se creen con derecho a chulearse a los demás.
Han acabado con todo lo que nos definía como país próspero
en vías de desarrollo, para convertirnos en una mala copia de la isla de la
miseria caribeña, por ser la mejor forma de prolongar la existencia política
de una gran mentira. Acabando con la producción interna, generando más pobreza; consolidando su plataforma de poder absoluto bajo la fórmula del sometimiento
a una población sin alimentos, sin medicinas, sin oportunidades, sin empleos,
sin recursos, sin servicios dignos, sin derechos, y hasta sin libertades.
Todo el mundo arrastrándose por un poco de pan, por un
medicamento para un familiar enfermo que al final fallece, por una oportunidad
que estos 17 años de revolución sepultó definitivamente provocando la estampida
de profesionales, jóvenes, gente productiva y talentosa, que generación
alguna vivió en este país.
Diecisiete años también de trampas secuestrando la
voluntad popular montada sobre una fábrica electoral donde se ha jugado con un
árbitro vendido que ha permitido, cuando no fomentado, el cambio de las
reglas del juego a su entera conveniencia.
Pero y, ¿que terminó con ese abuso de poder desmedido que
impedía el control de todos los factores políticos y veedores calificados?
La expresión masiva de una sociedad cansada, oprimida,
abusada y decidida a darle la vuelta a la tortilla.
Así logramos ganar, pese a toda la maquinaría del poder en
contra, una asamblea legislativa con mayoría absoluta. Fue esa manifestación de
voluntades abrumadora lo que limitó la decisión del régimen de robarse una vez más
unos comicios.
Sin embargo siguieron en su afán de controlarlo todo, y
activan, lo que para muchos analistas, resulta en un golpe de estado
constitucional continuado contra la recién elegida asamblea. Deciden con la
colaboración de la sala constitucional del máximo tribunal, revocar el cargo a
tres diputados ya proclamados por el ente comicial en abierta injerencia en las
decisiones de otro poder del estado, sin tener jurisdicción para ello y
atendiendo a un recurso extemporáneo e ilegal. Magistrados estos que además fueron
designados por la anterior asamblea, mayoritariamente chavista, sin cumplir
con el debido proceso.
Y continuando con su ataque al recién conquistado espacio
democrático lo declaran “en desacato”, figura que tampoco existe, pues
este es un poder independiente. Con ello anulan todas las decisiones y
acciones de la Asamblea Nacional.
Es acá donde llegamos al llegadero,
Resulta que la incómoda asamblea actual no les permite
endeudarse aún más, y con ello al país, o sea, al venezolano; y deciden dar un
paso más hacia el precipicio publicando dos sentencias ilegales,
anticonstitucionales e ilegítimas (pues pretende secuestrar la decisión
mayoritaria de un electorado), eliminando de un plumazo a uno de los poderes del
estado, así como cualquier cosa, ¡qué tal!
Es entonces donde ya no hay más caretas, donde ha quedado
claro para todos que esto tiene la cara ancha de una dictadura populista que pretendió
vestir de democracia endosándose un falso socialismo y bajo una mentira republicana,
gritando arengas revolucionarias que siempre encerraron el carácter totalitario
de los malandrines que lo integran.
Entonces hermanos,
¿Nos la dejamos hacer otra vez?
¿Esperamos otra rectificación o capotazo?
Capotazos de un torero que tiene ya 17 años de experiencias esquivando las cornadas de una sociedad que se niega a perder su libertad?
¿Nos la dejamos hacer otra vez?
¿Esperamos otra rectificación o capotazo?
Capotazos de un torero que tiene ya 17 años de experiencias esquivando las cornadas de una sociedad que se niega a perder su libertad?
No le dejemos más espacio de maniobra, no permitamos
conciliación ni diálogo, no nos traguemos esa enmienda al par de sentencias,
que para nada anula su pretensión de desconocer a nuestra Asamblea Nacional. No
permitamos que nos secuestren nuevamente nuestra voluntad como en el 2005,
cuando desaprobamos sus intenciones dictatoriales, y nos las metieron vía decretos
inconstitucionales, y al final callamos.
Este es el momento de la resistencia política.
El momento de los partidos de oposición al régimen delincuencial.
Este es el momento de los gremios, instituciones educativas y ONGs tantas veces pisoteados.
Este es el momento de la sociedad en su conjunto.
El momento de los partidos de oposición al régimen delincuencial.
Este es el momento de los gremios, instituciones educativas y ONGs tantas veces pisoteados.
Este es el momento de la sociedad en su conjunto.
Ahora debemos presentarles una lucha pacífica, pero mantenida y sin
cuartel.
Hoy sacaron por la fuerza de su casa al general Vivas, y detuvieron
a unos cuantos más en estas jornadas de protesta. Hoy le dictaron
inhabilitación por 15 años al gobernador del estado Miranda.
Cuando el país entero está sufriendo una inhabilitación de 17 años.
Llegó la hora de inhabilitar al régimen.
Todos a protestar pacífica pero masivamente y de forma continuada.
Todos a protestar pacífica pero masivamente y de forma continuada.
Ni hay tantas cárceles para tanta gente, ni hay tantos
esbirros para enfrentarse a 14 millones de ciudadanos hastiados.
Oscar J Pinto Arnó
07/04/2017
Oscar J Pinto Arnó
07/04/2017