¿Puede la migración laboral contribuir al desarrollo de Colombia?
Desde hace algunos años y más recientemente, se viene hablando sobre la problemática de la migración venezolana en la región y específicamente en Colombia, país más afectado por la descomunal oleada de pobladores de nuestro territorio que nos ha colocado a nivel de Diáspora Nacional.
Los que tenemos que patear las calles cotidianamente no necesitamos conocer los debates políticos ni las páginas más trágicas de los medios de comunicación para darnos cuenta del problema que representamos para la sociedad y el Estado colombiano así como al resto de la Región, pero peor aún es la terrible situación del desempleo, la imposibilidad de acceso al servicio de salud y la indigencia de algunos hermanos que lejos de resolver sus problemas de vida con esta “migración forzada” la mantienen y agravan con su condición de extranjero, y a veces hasta padecen la xenofobia por parte de una población que tradicionalmente encontró en nuestro país albergue para sus desplazados.
La falta de una gestión en la migración laboral ha dado pie a problemas de explotación laboral - propios de la ilegalidad y/o no capacitación del migrante - a la desigualdad laboral y a la imposibilidad de gestionar plazas de trabajo -debido a la falta de recursos financieros individuales, e inclusive al subempleo de personal capacitado pero mal ubicado en el mercado laboral.
Algo distinto sería si esto se acompaña de medidas de apoyo al migrante enfocadas en sus perspectivas en términos de empleo, o generación de recursos - y desarrollo de habilidades. Podríamos tener como resultado una inserción adecuada del migrante en la economía y la sociedad, que redundaría en una fuente de generación de riqueza para el país de destino, el país de origen (vía remesas), los propios migrantes y sus familiares.
La falta de una gestión en la migración laboral ha dado pie,
a problemas de explotación y desigualdad laboral, y a la
imposibilidad de gestionar plazas de trabajo.
Algo distinto sería si esto se acompaña de medidas de apoyo al migrante enfocadas en sus perspectivas en términos de empleo, o generación de recursos - y desarrollo de habilidades. Podríamos tener como resultado una inserción adecuada del migrante en la economía y la sociedad, que redundaría en una fuente de generación de riqueza para el país de destino, el país de origen (vía remesas), los propios migrantes y sus familiares.
Está demostrado que un manejo de La Movilidad Laboral Internacional resulta en un importante motor de la economía en muchos países avanzados, no solo para los migrantes y sus familias, sino también para el desarrollo del país receptor de esta migración. Prueba de ello fue el fenómeno que generó el aporte de mano de obra venezolana altamente calificada en el llamado “Milagro Petrolero Colombiano” de años recientes.
Otro aspecto a considerar en este problema de la migración labora, en nuestro caso colombiano, es el fortalecimiento de los Servicios Públicos de Empleo (SPE) que son una herramienta importante en el rol de gestores de la movilidad laboral internacional. Tal fortalecimiento deberá propiciar un fuerte apoyo en los acuerdos bilaterales y multilaterales de circulación de trabajadores entre las dos entidades: Migrantes y Empresas.
La Movilidad Laboral Internacional resulta en un importante
motor de la economía en muchos países avanzados
para los migrantes y sus familias y para el desarrollo
del país receptor de esta migración.
Los SPE están llamados a ser categóricos colaboradores en el flujo adecuado, legal y seguro de trabajadores desde sus países de origen hacia fuentes de empleos internacionales. Que provean información sobre ofertas para extranjeros; información y asesoría sobre elegibles venezolanos, y empresas interesadas en mano de obra no disponible o insuficiente en la zona de operación; ayuda a empresas en la ubicación del perfil solicitado en los países de la región y especialmente Colombia o en Venezuela.
Los SPE deberían proveer información sobre ofertas para extranjeros,
información y asesoría sobre elegibles venezolanos,
y empresas interesadas en mano de obra no disponible
o insuficiente en la zona de operación.
Y por último; como respuesta social al impacto del desempleado o subempleado venezolano en la economía, en el colapso de servicios, y en la sociedad colombiana; estaría la figura del emprendimiento como una alternativa autónoma de generación de recursos. Donde los migrantes exploten sus potencialidades, amplíen la oferta de bienes y servicios, e impulsen la marca Venezuela para propios y extraños.
Fuente: Blog del BID por Dulce Baptista. Abril 19, 2016
Oscar J. Pinto Arnó. (Bogotá 20/02/2019)
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