TODO VALE, TODO APLICA Y TODA LUCHA RINDE UN BENEFICIO
El momento que atraviesa Venezuela, es especialmente único.
Un país destruido. Una sociedad en el peor de los atrasos conocidos por los que
recibimos la era democrática. Una población arrinconada por el hampa más inclemente
y de la mayor impunidad conocidas hasta ahora, con una crisis de salud que se
pasea en los terrenos de lo desgarradoramente humanitario, una crisis de
abastecimiento de alimentos y bienes de consumo diario que raya en lo
holocaustico. Un caos político con el secuestro de poderes por parte de una banda
de delincuentes y el desconocimiento de la única institución recientemente legitimada
mayoritariamente por el pueblo, y para colmo ahora con las pretensiones de
confeccionarse una constitución socialista a la medida de sus intereses.
Todo ello no podía más que si no propiciar un enorme
descontento general que a ha mantenido a la población en la calle por más de 60
días continuos (no me acuerdo haber visto eso antes), obligando al régimen a responder
cada vez con mayor intolerancia en una danza de acción y reacción que los ha
mantenido cometiendo errores tras errores, al punto que la situación se ha
tornado insostenible por el nivel de desgobierno, y mientras más nos demoremos
en prepararnos para recoger los pedazos de país que van a quedar, más difícil será
recuperarnos de ello.
Es que se oyen voces, vuelan críticas de todo tipo, y atrás vienen
las justificaciones de cada una de las acciones que los distintos actores de la
población aplican a su saber y entender. Pero la crítica que más desentona, la
que resulta más estéril es aquella que pretende - después de tantos días de
protestas, tantos atropellos, tantos presos, robos, heridos, violaciones y asesinatos
que vulneran todos los derechos civiles consagrados en nuestra Carta Magna y los
pactos internacionales suscritos por el estado; amén de una impotencia y rabia
colosal, que precipita los más bajos instintos de odio y venganza - que todos
nos pleguemos a una sola forma y un único coordinador de las protestas, como si
se tratase de una orquesta que deben tocar todos las mismas notas.
Es física y psicológicamente imposible que obliguemos a los
demás a ver, la salida de este despelote, desde una única óptica. Sobre todo, después
de estos larguísimos 17 años y pico de errores
y demoras en reconocer, lo que ya para todos es una realidad, la calamidad histórica
que ha significado el régimen chavista.
Unos creen que salir a marchar es un deber ciudadano, otros
que la guarimba es el rumbo indicado para acabar con este régimen, otros (mas
tímidos) que su cacerola terminará “tumbando a maduro (permítanme la minúscula)”,
algo más radical es intentar un plantón en un sitio específico o “trancar esta
vaina de una vez por todas”, y para los más aguerridos el impostergable
enfrentamiento para “acabar con esos hijos..de...p de una buena vez”.
Sinceramente creo que es allí donde está el verdadero consenso,
la tan anhelada unión, que no es otra cosa que luchar unánimemente en contra de
esta pandilla de malhechores, pero cada uno con sus propios recursos y
habilidades. Todo suma, todo agrega algo a la protesta, todo eso es “desobediencia
civil” (y faltaría más), todo eleva la temperatura del clima político y le da
un certero zarpazo al atropello del que hemos sido objeto por más de 17 años.
Hasta el “Escrache” tiene su razón de ser, y colabora con la
internacionalización de la protesta contra el régimen.
Y aquí va mi crítica a la Asamblea Nacional (AN). Muy
orgulloso y satisfecho de la actitud y la valentía de los diputados (jóvenes)
que son la vanguardia de la política nacional, pero y:
¿Cuándo van a terminar de fijar una posición firme y certera
en contra del régimen?
Aparte de participar y promover las actividades de la Mesa
de la Unidad Democrática (MUD):
¿Por qué no continuar con el desconocimiento de los dislates
de estos bandoleros?
Si todos ya conocemos la ilegalidad de los poderes
secuestrados, del golpe constitucional continuado que han venido ejecutando, y
ahora la eliminación de la república por vía de la “inconstituyente”
¿Por qué no hacer del conocimiento de TODAS las instancias
internacionales de las ilegalidades a la que se enfrenta al pactar con estas
bandas de criminales armados?
¿Por qué no EXIGIRLE (si en mayúscula porque ustedes son los
únicos representantes legales y legítimos del pueblo venezolano) a la OEA y a
la ONU que definitivamente se desmarquen de los secuestradores del poder que
tenemos en nuestro país y que asuman una postura frontal contra el crimen que
venimos padeciendo?
¿Por qué las ´posturas blandengues y tangenciales?
Siempre he mantenido el criterio de que las cosas hay que
llamarlas por su nombre, y que lo más importante en toda “empresa” es reconocer
y mantener siempre claro el objetivo. Este gobiernucho ha hecho con nosotros (y
nuestros representantes se lo han permitido) lo que le ha dado la gana.
Habiendo llegado a la encrucijada de reconocer y sentenciar todo lo de ilegal e
ilegitimo que ya se conoce del régimen, no veo porque continuar jugando al
debate democrático con quien no tiene, para el pueblo venezolano, ninguna
autoridad, y que insistir en reconocer a este atado de sinvergüenzas es seguir
cometiendo las torpezas de siempre.
Oscar J Pinto Arnó
08/06/2017
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