Saturday, June 17, 2017

LOS PRINCIPIOS

Escalada de represión y salvajismo es lo que está abiertamente planteado por el régimen contra la población. El grupo de forajidos que detentan el poder y sus lacayos ilegales, ilegítimos e inconstitucionales de los poderes secuestrados; están más que cuadrados con su intención de acabar con La República, cueste lo que cueste.

En un vano intento por darle una salida legal a la apátrida constituyente, la Fiscal General realiza una segunda gestión ante, lo que se supone, debe ser una instancia imparcial y ésta le vuelve a dar con la puerta en la cara confirmándole a ella y a cualquier incrédulo que ellos están para asegurarle el poder al régimen y de paso que ni se les ocurra intentar ilegalizarlos porque darán con sus huesos en la cárcel.

Lo que para muchos resultó un abierto y frontal rumbo a la tiranía; toda vez que el país en su perseverante conducta democrática los echo de la Asamblea Nacional (AN), hace más de un año; como fue la suspensión de 3 diputados legal y legítimamente electos (y para colmo proclamados por el Consejo  Nacional Electoral), por parte de la pandilla de pillos que fungen como “magistrados” del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ); y la confiscación del derecho ciudadano a revocarle el mandato a un funcionario público. Resultó en una cadena de eventos desafortunados plagados de ilegalidades, abusos y arrogaciones de poderes supraconstitucionales, que han llevado al punto de pretender anular el pliego de normas que nos define como república democrática: La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).

Y es aquí donde comienzo a dejar claramente sentada mi posición al respecto. Porque los principios para mi son un valor fundamental y la médula de cualquier asunto por resolver. Si los echamos a un lado, los olvidamos u obviamos por conveniencia, vamos a tener siempre un desafortunado desenlace.

Cuando se recuperó ese importante espacio de la (AN), esta institución debió de enderezar todo lo torcido que existía en el ámbito del estado. Revocar el ilegal nombramiento de los magistrados chimbos que, por vía expedita y fuera del tiempo reglamentario, realizaron los diputados mayoritariamente chavistas de la anterior (AN), sin cumplir con todos los tiempos legales y sin respetar la requisitoria necesaria para tales cargos. Destituir a los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) cuyos tiempos ya estaban vencidos, y algunos hasta ratificados extemporáneamente por los mismos magistrados ilegales en abierta usurpación de funciones; y nombrar a los nuevos cargos. Y por supuesto no atender ninguna decisión venida de esos ilegales funcionarios.

Y no se trata de retaliaciones políticas ni mucho menos, es simplemente una cuestión de sentido común, ¿Cómo es que la (AN) va a obedecer una sentencia que anula a unos diputados legal y legítimamente electos venida de unos funcionarios usurpadores de esos cargos?, esto siempre fue una verdadera locura y una falta de respeto a las leyes, a las instituciones, al Estado y al Pueblo mismo.

Obviamente todas esas omisiones, no solo permitieron llegar hasta donde hemos llegado, sino que con ellas se convalidó la actuación de unos rufianes que continuaron:
Declarando en “Desacato” a la (AN). Usurpando funciones que no les compete en contra de otro poder independiente, al prestarse para recibir la memoria y cuenta del tirano mayor. Arrogándose competencias inconstitucionales, al adjudicarle al delincuente mayor facultades especiales. Hasta llegar a esta última, donde en dupla perfecta con la participación del (CNE) - o ¡qué casualidad! - pretenden con sus decisiones y apoyo incondicional al régimen la eliminación de la (CRBV).¡Un palo certero a la lámpara!.

Si la (AN) hubiese asumido todas las tareas pendientes todavía por hacer, para enderezar este desaguisado de desgobierno nos habríamos ahorrado un año de sufrimiento y víctimas de esta guerra desigual de Sociedad Civil contra Mafia, de Ciudadanía contra Tiranía, de Pueblo contra Invasores cubanos.

Claro está, siempre terminaron ganando en esta ruleta de empíricos expertos en procesos políticos, los que aseguraban que las posiciones “diplomáticas”, las “iniciativas políticas” y los “procesos de diálogo” eran lo más adecuado, lo que correspondía para poder salir de este error histórico en que nos encontramos. Pero siempre lo omitieron u olvidaron (adrede); y ya tenemos más de 17 años de experiencia donde sabemos que no tratamos con seres normales, con personas decentes; con adversarios de una corriente política distinta, o con hermanos venezolanos que invariablemente deberían entender el sufrimiento del pueblo.

No señores de la (AN), el secuestro del poder del estado que padecemos desde el año 1999, está en manos de la peor escoria humana que yacía en no sé qué sucia rendija de nuestro país; y que se ha venido apoderando de todo a su mejor saber y entender, demostradamente sentenciado con la sepulcral frase de “No volverán”. Es el súmmum de la delincuencia nacional e internacional, fortalecido con la invasión del régimen más criminal que haya existido en la región, como lo es el castro-comunismo.

Entonces, ¿A qué jugamos? diputados de la (AN).

¿Qué esperamos para empezar a enfrentar TODOS JUNTOS, y al UNISONO, a este rancho de gobierno?

¿Es que acaso todavía le quedan ganas de seguir jugando a la diplomacia con estos forajidos?

¿Es que el pueblo los eligió para que ustedes dialogaran o cuadraran cualquier salida negociada con la delincuencia gobiernera?

¿Es que les parece que vamos todavía por buen camino con protesta pacíficas, pero sin fijar las posiciones políticas y jurídicas respectivas?

¿Es que todavía creen que se puede seguir adelante en este protestantismo sin asumir una postura frontal amparados en la constitución y con el apoyo de legitimidad que les arropó en el 2015?

¿Qué esperan para proceder en consecuencia con los actos intentados por la Fiscal General de La República (FGR)?

Es innegable reconocer que han faltado a los PRINCIPIOS que mantienen esta república. No se les eligió para andar en una feria de declaraciones públicas. No se les eligió para que anduvieran en una eterna campaña electoral, negociando cualquier alternativa de cargos de elección popular como si se tratara de un régimen democrático. No se les eligió para que cifraran todas las esperanzas del pueblo en un ridículo cronograma electoral.

Se les colocó como diputados de la (AN) para que asumieran su rol de legisladores, controladores y de contrapeso político que tanto nos ha hecho falta.

Claro, siempre van a insistir en que el régimen tiene "la olla agarrada por el mango", y ustedes tan solo la voluntad del contrapeso. Pero y ¿Eso que cambia en toda esta historia? Igualmente nos teníamos que enfrentar, como ahora, con una pandilla de maleantes que no iban a tener ninguna contemplación con el país (lo sabemos desde la mismísima ascensión del militarcito golpista y su discurso divisionista). Pero por lo menos se hubiese dejado en claro y al descubierto desde el principio, el régimen dictatorial que padecemos en Venezuela. No hubiésemos convalidado ni al usurpador del poder, ni a sus compinches en los poderes secuestrados. Y no hubiésemos perdido tanto tiempo en esta lucha que le ha costado más miseria, mas enfermos, más víctimas de la delincuencia (lo que ha resultado una política de estado), mas presos políticos, mas fuga de cerebros, y más fallecidos en las protestas.

Asuman de una buena vez su rol específico y dejen de estar en esa ridícula campaña electoral permanente que al pueblo no le beneficia ni le interesa. Porque no necesitamos tener elecciones para salir del régimen, necesitamos salir del régimen para tener elecciones.

Oscar J Pinto Arnó
17/06/2017