Friday, April 7, 2017

Llegó el momento de recuperar al país.



¡Y no sé qué más vamos a esperar!

Tenemos 17 años de un régimen autócrata que se ha disfrazado con todas las mentiras necesarias para poder mantenerse en el poder.

Por un lado le miente a la comunidad internacional en todas las instancias y hasta montando shows para defender una forma de maltratar la democracia en el supuesto beneficio de un pueblo.

Pero a lo interno lo ha hecho, durante todo este tiempo, enfilando su batería propagandística hacia una galería dispuesta a comprar el mensaje del gobierno benefactor que mantiene, con el esfuerzo de otros, a unos vagos que se creen con derecho a chulearse a los demás.

Han acabado con todo lo que nos definía como país próspero en vías de desarrollo, para convertirnos en una mala copia de la isla de la miseria caribeña, por ser la mejor forma de prolongar la existencia política de una gran mentira. Acabando con la producción interna, generando más pobreza; consolidando su plataforma de poder absoluto bajo la fórmula del sometimiento a una población sin alimentos, sin medicinas, sin oportunidades, sin empleos, sin recursos, sin servicios dignos, sin derechos, y hasta sin libertades.  

Todo el mundo arrastrándose por un poco de pan, por un medicamento para un familiar enfermo que al final fallece, por una oportunidad que estos 17 años de revolución sepultó definitivamente provocando la estampida de profesionales, jóvenes, gente productiva y talentosa, que generación alguna vivió en este país.

Diecisiete años también de trampas secuestrando la voluntad popular montada sobre una fábrica electoral donde se ha jugado con un árbitro vendido que ha permitido, cuando no fomentado, el cambio de las reglas del juego a su entera conveniencia.

Pero y, ¿que terminó con ese abuso de poder desmedido que impedía el control de todos los factores políticos y veedores calificados?

La expresión masiva de una sociedad cansada, oprimida, abusada y decidida a darle la vuelta a la tortilla.

Así logramos ganar, pese a toda la maquinaría del poder en contra, una asamblea legislativa con mayoría absoluta. Fue esa manifestación de voluntades abrumadora lo que limitó la decisión del régimen de robarse una vez más unos comicios.

Sin embargo siguieron en su afán de controlarlo todo, y activan, lo que para muchos analistas, resulta en un golpe de estado constitucional continuado contra la recién elegida asamblea. Deciden con la colaboración de la sala constitucional del máximo tribunal, revocar el cargo a tres diputados ya proclamados por el ente comicial en abierta injerencia en las decisiones de otro poder del estado, sin tener jurisdicción para ello y atendiendo a un recurso extemporáneo e ilegal. Magistrados estos que además fueron designados por la anterior asamblea, mayoritariamente chavista, sin cumplir con el debido proceso.

Y continuando con su ataque al recién conquistado espacio democrático lo declaran “en desacato”, figura que tampoco existe, pues este es un poder independiente. Con ello anulan todas las decisiones y acciones de la Asamblea Nacional.

Es acá donde llegamos al llegadero,

Resulta que la incómoda asamblea actual no les permite endeudarse aún más, y con ello al país, o sea, al venezolano; y deciden dar un paso más hacia el precipicio publicando dos sentencias ilegales, anticonstitucionales e ilegítimas (pues pretende secuestrar la decisión mayoritaria de un electorado), eliminando de un plumazo a uno de los poderes del estado, así como cualquier cosa, ¡qué tal!

Es entonces donde ya no hay más caretas, donde ha quedado claro para todos que esto tiene la cara ancha de una dictadura populista que pretendió vestir de democracia endosándose un falso socialismo y bajo una mentira republicana, gritando arengas revolucionarias que siempre encerraron el carácter totalitario de los malandrines que lo integran.

Entonces hermanos,
¿Nos la dejamos hacer otra vez?
¿Esperamos otra rectificación o capotazo?
Capotazos de un torero que tiene ya 17 años de experiencias esquivando las cornadas de una sociedad que se niega a perder su libertad?

No le dejemos más espacio de maniobra, no permitamos conciliación ni diálogo, no nos traguemos esa enmienda al par de sentencias, que para nada anula su pretensión de desconocer a nuestra Asamblea Nacional. No permitamos que nos secuestren nuevamente nuestra voluntad como en el 2005, cuando desaprobamos sus intenciones dictatoriales, y nos las metieron vía decretos inconstitucionales, y al final callamos.

Este es el momento de la resistencia política.
El momento de los partidos de oposición al régimen delincuencial.
Este es el momento de los gremios, instituciones educativas y ONGs tantas veces pisoteados.
Este es el momento de la sociedad en su conjunto.

Ahora debemos presentarles una lucha pacífica, pero mantenida y sin cuartel.

Hoy sacaron por la fuerza de su casa al general Vivas, y detuvieron a unos cuantos más en estas jornadas de protesta. Hoy le dictaron inhabilitación por 15 años al gobernador del estado Miranda.

Cuando el país entero está sufriendo una inhabilitación de 17 años.

Llegó la hora de inhabilitar al régimen.
Todos a protestar pacífica pero masivamente y de forma continuada.

Ni hay tantas cárceles para tanta gente, ni hay tantos esbirros para enfrentarse a 14 millones de ciudadanos hastiados.

Oscar J Pinto Arnó
07/04/2017

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